Ushuaia es una ciudad argentina, capital de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Fue fundada el 12 de octubre de 1884 por Augusto Lasserre y se ubica en las costas del canal Beagle rodeada por la cadena montañosa del Martial, en la bahía de Ushuaia. Además de ser un centro administrativo, es un nudo industrial, portuario y turístico.


Es la única ciudad argentina que se encuentra del otro lado de los Andes, vista desde el resto del país. También es, de acuerdo a la clasificación de los mares de la Organización Hidrográfica Internacional, la única ciudad argentina (y puerto) con costas y aguas pertenecientes al Pacífico, si bien esto no es reconocido abiertamente por el estado argentino, que formalmente considera al canal Beagle un paso bioceánico, pues de otro modo contradiría tratados limítrofes firmados con Chile los cuales se lo impiden.


Ushuaia suele ser llamada con el eslogan de «la ciudad más austral del mundo». Al ser una ciudad turística, muchas personas hablan otro idioma además del español, destacándose el inglés, el alemán y el portugués, entre otros.


La ciudad de Ushuaia es la más austral del mundo. Lo invitamos a conocerla a través de un city tour realizado en un double decker.

El double decker traza un itinerario por el casco histórico e ingresa al casco naval y al predio del antiguo aeropuerto.

Iniciamos el recorrido saliendo de la Avenida Maipú 450 (sobre Plaza Cívica) para doblar y tomar la calle San Martín. Pasamos por la antigua Casa de Gobierno y el bar Ideal, que data de 1951 y cuyo primer cocinero había trabajado en el presidio. Luego seguimos hasta la Base Naval, donde se encuentra precisamente el edificio del presidio, actualmente convertido en museo. Esta significativa construcción fue iniciada en 1901 y terminada finalmente en 1923. Observamos el edificio central, la primera usina y los talleres de la vieja cárcel, además de la réplica del Faro del Fin del Mundo.

Salimos y subimos por Yaganes, doblamos por la calle Goberandor Paz, que hasta 1960 marcaba el límite norte de la ciudad. En esta calle residieron algunos de los primeros habitantes, como el español José Canga Quiñones, famoso carpintero que construyó muchas de las viejas casas de Ushuaia.

La afluencia inmigratoria marcó un importante crecimiento en la ciudad. A fines de la década del ’40, llegaron a estos desolados confines más de 1.000 italianos con sus familias para trabajar en obras de infraestructura y se quedaron a vivir formando el barrio que actualmente es habitado por las familias de la Base Naval.

Por último, en la década del ’60 se consolidó una tercera etapa de poblamiento marcada por las políticas de promoción industrial. Esta medida atrajo numerosas empresas y, por ende, una gran cantidad de trabajadores que se instalaron en nuevos barrios.

Doblamos hacia el Paseo del Centenario por calle Deloqui. Este punto panorámico que muestra la cadena montañosa alrededor de la ciudad y las islas al otro lado del canal de Beagle. Bajamos por la calle Sarmiento en dirección a Bahía Encerrada.

Mientras avanzamos hacia la zona del viejo aeropuerto, se relata la historia de los grupos originarios de estas latitudes: los yaganes o yámanas. Recién en 1860 se instaló el primer hombre blanco en Tierra del Fuego, el anglicano Thomas Bridges que vino en misión evangelizadora. En este punto del relato, pasamos por el monolito donde se emplazó la primera casa de la isla, ahora en manos de los chilenos, quienes la situaron en isla Navarino para restaurarla y convertirla en museo.

Paramos 10 minutos para sacar fotos de la ciudad vista desde los terrenos altos del viejo aeropuerto, luego bordeamos el barrio naval, donde antes estaba la llamada misión baja, y volvimos por la calle Malvinas Argentinas. A la derecha, divisamos la casa Beban, una magnífica construcción que realizara un comerciante croata y en la que actualmente funciona el Centro Cultural de Ushuaia. En la vereda opuesta se encuentra el antiguo cementerio, más adelante el Monumento a las Malvinas, la primera iglesia católica salesiana y, enfrente, los restos del buque Saint Christopher, que venía a buscar los vestigios del Monte Cervantes. También vemos la primera Casa de Gobierno y luego nos dirigimos al Museo del Fin del Mundo, donde algunos pasajeros se bajarán justo en hora para iniciar la visita guiada. El resto, que irá a visitar el Museo Marítimo y del Presidio, también llegará a tiempo para empezar el recorrido. Ambas opciones son imprescindibles para profundizar en la historia de los orígenes de la ciudad y es por ello que el city tour finaliza su itinerario en estos lugares emblemáticos.


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